¡ALTO A LA GUERRA Y EL DESPOJO EN CHIAPAS HOY!

El pasado fin de semana se realizó en Jojutla, Morelos, el II Foro Nacional de Solidaridad con las comunidades zapatistas. Participaron en él casi 300 representantes de organizaciones, colectivos, grupos nacionales e individuos -de diferentes partes del país-, muy preocupados por la actual situación de despojo y represión que sufren actualmente las comunidades autónomas en Chiapas. Se buscó consensar y explorar acciones de resistencia civil noviolenta para apoyar y sumarse a la lucha de las comunidades indígenas, en esta nueva escalada de la guerra.

Al inicio del Foro, el subcomandante Marcos enfatizó con fuerza y dureza la necesidad de este apoyo solidario a las comunidades zapatistas, las cuales son “acreedoras” en la relación con la sociedad civil y no deben ser sujetas de chantajes o “cobro de adeudos” por parte de grupos o personas que las manipulen o traicionen para su propio lucro material o de poder. Al final, don Félix Serdán, emblema del zapatismo y jaramillismo morelense y nacional, recalcó la gravedad de lo que sucederá en el país para las clases más empobrecidas y el medio ambiente cuando entre en vigor el año próximo con el TLC el apartado de la liberación de entrada de granos básicos y semillas transgénicas a México. Ambas reflexiones muy oportunas y necesarias para nuestras acciones.

El contexto del Foro lo dio de entrada una exposición muy clara acerca de la estrategia contrainsurgente hoy en Chiapas, articulada entre el poder ejecutivo federal, fuerzas armadas regulares e irregulares, el poder político y policial estatal, con la complicidad de la clase política local y nacional al servicio de los poderes económicos trasnacionales. La presentación sobre la “embestida del estado mexicano contra los pueblos indios y su territorio, sobre todo en los Altos, la zona norte, la selva y región fronteriza”, estuvo a cargo del Centro de Análisis Político e Investigaciones Sociales y Económicas (CAPISE). La extrema gravedad de lo que se está implementando, a marchas forzadas, hace posible, según el director del centro, una comparación con los ataques armados y legaloides contra los municipios autónomos y desplazados en el 98, cruelmente encabezados por Roberto Albores.

Esta estrategia de guerra, tienen varios brazos-tentáculos armados que actúan simultánea o secuencialmente, bajo mandos unificados entre lo político, lo judicial y jurídico, la organización social y las fuerzas armadas militares y paramilitares. Uno de los primeros objetivos, evidenciado desde las propias promesas de campaña electoral de los políticos de todos los partidos nacionales, es “despojar a las bases de apoyo zapatistas de las tierras recuperadas a partir del 94”. ¿Cuál está siendo la táctica bélica usada para ello? ‘Control e invasión paramilitar’ de las tierras, reorganización y multiplicación de las bases militares de la zona con fuerzas especiales federales de muy distinto tipo, creación de distintas figuras jurídicas de propiedad de la tierra donde en grandes extensiones de miles de hectáreas se ‘desaparecen’ a las bases de apoyo allí asentadas por años y se ‘legalizan’ esos territorios en propiedad de organizaciones sociales aliadas al gobierno y a los caciques, con estructuras paralelas paramilitares. O sea, primero se invaden paramilitarmente las tierras de las bases de apoyo y después se ‘titulan legalmente’ como ejidos en la Procuraduría Agraria Estatal. El ejemplo mayor está en la OPDDIC, a la cual es obligatorio afiliarse, que recibe enormes fondos económicos públicos y que controla con sus miembros incluso varias presidencias municipales sobre todo en la zona norte y de las cañadas; esta organización, de fuerte acción armada y violencia contra zapatistas, ha ido convirtiéndose en el ‘basurero’ donde se reciclan los miembros de otros grupos paramilitares anteriores como Paz y justicia y Máscara Roja.

Como complemento, el gobierno construye carreteras, sin ninguna consulta comunitaria, que destruyen los sembradíos y fracturan las comunidades, que sólo están al servicio del PPP y el turismo de gran escala sin ningún beneficio social para los pueblos. En fin, esta etapa de guerra muy agresiva mata, apresa y tortura, despoja de sus tierras y fuente de vida a indígenas zapatistas y de otros grupos afines; despoja a las comunidades de sus recursos naturales y fuente de sustento ancestrales para ‘regalarlos’ al capital trasnacional; polariza y fractura las relaciones comunitarias indígenas vigilando, controlando a la población autónoma y atacando armadamente a una parte de ella; rediseña la geografía regional con construcciones del gran capital, carreteras y presencia militar.

En las últimas semanas habíamos además visto abierto otro frente bélico nacional, desde el espacio intelectual académico, de ataques sin fundamento empírico real, a partir sobre todo de “Nexos” y “Letras Libres”, de libros (“Colmex” incluído) y publicaciones que llegan a la inmoralidad de ‘jugar’ con interpretaciones distorsionadas de Acteal, la mayor masacre -todavía altamente impune- cometida por los gobiernos federal y estatal de las últimas décadas. De ese tamaño es su grado de inhumanidad y perversión.

Sin duda, son necesarias muchas formas diferentes, y de creciente radicalidad en la resistencia civil noviolenta, que debemos implementar para ser solidarios y luchar junto a las comunidades frente a esta estrategia y táctica de guerra. Pero quisiéramos ahora detenernos en un tipo de acción que se ha venido promoviendo y que nos parece central ahora. Durante estos años, desde que se inició el conflicto armado, se ha demostrado eficaz una táctica de la sociedad civil -nacional e internacional- para inhibir las acciones de guerra y violencia material de las fuerzas armadas, de los paramilitares y de los civiles armados: la interposición noviolenta de cuerpos en el terreno del ataque armado. Esto se ha hecho también reiteradamente -con resultados dispares- en otros conflictos bélicos mundiales: Bosnia, Kossovo, Colombia, Sri Lanka e Irak, en lo reciente. Cuerpos de paz e intervención noviolentas, cinturones de paz, campamentos de paz, caravanas solidarias o misiones de observación de derechos humanos -en general con cierta preparación previa- han cumplido acciones importantes hacia las comunidades o personas agredidas o en riesgo de serlo, no sólo en el campo de la solidaridad sino sobre todo en la tarea de inhibir o ayudar a ‘detener la mano criminal’ que agrede. En la lógica y mercantilización trasnacional y global de los cuerpos, sabemos que no todos los cuerpos tienen igual valor para el capital y su aparato represor-belicista, y es sobre esta apuesta de la presencia de ‘cuerpos externos’ al conflicto armado que permitirían registrar y difundir con mayor amplitud de alcance y presión pública política, civil y mediática, que se basan este tipo de acciones que, en apariencia muchas veces son solidarias, aunque en la realidad corresponden finalmente más al terreno de la lucha social.

CAPISE, con el objetivo principal de profundizar y extender su investigación sobre el estado de las cosas de la guerra, nos convoca a sumarnos con urgencia a sus Brigadas de Observación - Tierra y Territorio (BOTT). Las demandas de las comunidades para poder testimoniar y denunciar esta nueva escalada de guerra son múltiples, y, como sociedad civil, debemos estar junto a ellas y amplificar su voz en la sociedad nacional e internacional, así como presionar de muchas formas a las autoridades correspondientes. En el marco de la Campaña Mundial por la Defensa de la Tierra y el Territorio Indígena y Campesino Autónomo de Chiapas (EZLN, 25 de marzo 2007), se nos convoca a participar en las BOTT, durante un mínimo de una semana de trabajo en las comunidades (capise@laneta.apc.org). Nos parece que es una tarea relevante en esta etapa actual de la guerra en Chiapas, en la que podemos participar ¡ya!, organizando tiempos y recursos, poniéndonos en contacto y enlazando esfuerzos. Todavía hay margen y tiempo para estas tareas en campo centrales para decir ¡Alto a la Guerra contra las comunidades zapatistas en Chiapas! ¡Unámonos en la lucha contra la inhumanidad! Es también una guerra contra todas y todos nosotros y nosotras, porque las comunidades autónomas representan el estadío más avanzado -y frágil- de una sociedad que busca vivir en forma anti-capitalista y con relaciones sociales más humanizantes, algo para lo que muchos y muchas luchamos y anhelamos.

Pietro Ameglio

La Jornada-Morelos, 30 octubre 2007

Enviado por sicsalmexico el Vie, 2007-11-09 14:01. categories [ ]