Rodolfo Morales, CMF
Provincial de Centroamérica
Panamá, 15 de Octubre del 2007
A todas las Comunidades de la Costa Abajo:
Ante la inminente salida de los Misioneros Claretianos de la Costa Abajo, les dirigimos esta carta los miembros del Gobierno Provincial de los Claretianos de Centroamérica. Que la misma sea una palabra de despedida y de agradecimiento por el compartir de todos estos años.
Durante 80 años los Misioneros Claretianos hemos estado acompañándoles en su caminar de fe, procurando que llegaran a constituirse como auténticas comunidades cristianas que viven los valores del Reino, tal como nos lo encargó Jesús en su Evangelio, esfuerzo que se ha hecho más patente en los últimos 35 años con las Comunidades Eclesiales de Base que se han constituido a lo largo y ancho de la Costa Abajo, Comunidades cuyo florecimiento es visto como uno de los frutos de los esfuerzos pastorales de la Iglesia en América Latina según el Documento de Aparecida No. 99,e.
En este largo caminar tenemos hermosos testimonios de tantos Misioneros Claretianos, que durante años entregaron sus vidas en el servicio misionero a cada una de sus comunidades. Quien no recuerda a un P. Chema González, cmf, como cofundador de Coclesito?, quien olvida las andanzas de un P. Mauro Ocharan por toda la Costa Abajo?, y también al Hermano Quiterio, el P. Berengueras, y al P. Celestino que pasó 30 años de su vida misionera en la Costa Abajo. La lista sería muy larga si quisiera enumerar a todos, incluyendo a los que están prestando su servicio pastoral actualmente entre ustedes. A todos ellos les agradecemos su entrega generosa.
Reconocemos que para la Congregación de Misioneros Claretianos, la Costa Abajo ha sido una auténtica escuela de vida misionera, pues la mayoría de los Misioneros que por allí pasaron vieron acrecentarse su amor por los pobres, su espíritu misionero, su celo apostólico, su deseo de promover la lectura de la Biblia, su compromiso por la Justicia y la Paz en el desarrollo integral de las comunidades por medio de proyectos de desarrollo, en la lucha contra los embalses, y en la defensa ecológica ante la explotación minera, opciones que hoy nos reafirma el Documento de Aparecida cuando nos dice en el número 473: “hay que alertar respecto a las industrias extractivas de recursos que, cuando no proceden a controlar y contrarrestar sus efectos dañinos sobre el ambiente circundante, producen la eliminación de bosques, la contaminación del agua y convierten las zonas explotadas en inmensos desiertos”.
Por otro lado, les compartimos que, en los últimos años, los Misioneros Claretianos de Centroamérica hemos estado haciendo lo que llamamos Revisión de Posiciones, que en una primera instancia implica que cada Casa Claretiana ha de revisar el trabajo pastoral que realiza, los destinatarios de ese trabajo, las opciones que se priorizan, etc.; en una segunda instancia, también ha implicado entregar algunos lugares por considerar que están lo suficientemente formados o preparados, que ya tienen suficientes evangelizadores locales para dar continuidad a nuestro trabajo o que ya las opciones misioneras primeras ya no existen.
En este sentido hacemos de su conocimiento que la Costa Abajo no ha sido precisamente uno de los lugares que pensáramos entregar, antes bien, veíamos que los desafíos pastorales seguían vigentes y por tanto creíamos que nuestra presencia en dicha zona pastoral seguía siendo necesaria. Más bien, como Provincia veníamos haciendo el esfuerzo de acrecentar y consolidar el equipo misionero allí presente en orden a brindarles una mayor y mejor atención pastoral.
Por todo ello, no ha dejado de ser una sorpresa para los Misioneros Claretianos la petición del Sr. Obispo de que le entreguemos la Costa Abajo en orden a reorganizar el trabajo pastoral y acrecentar la presencia de clero diocesano –según palabras de él en Carta dirigida al Provincial Claretiano Rodolfo Morales, CMF el día 16 de Junio del presente año. Incluso, ante su propuesta intentamos, al menos, un trabajo en conjunto entre el clero diocesano y los Misioneros Claretianos, pero no ha sido admitida nuestra propuesta.
Ante esta situación irreversible, sólo cabe esperar que todos los esfuerzos evangelizadores de estos años de presencia claretiana no se vengan abajo. Que los nuevos Sacerdotes tengan la sabiduría de la que nos habla el Evangelio cuando dice que el hombre prudente sabe sacar lo nuevo y lo viejo, y que por tanto, a las nuevas propuestas pastorales que seguramente llevarán sepan valorar algo de lo ya existente. Y que las Comunidades cristianas de la Costa Abajo muestren la madurez de vida asumida todos estos años.
Imploramos de Dios su bendición a todas las Comunidades de Costa Abajo,
Fraternalmente,
Rodolfo Morales, CMF
Provincial de Centroamérica
cc al Sr Obispo y al Sr. Nuncio