MONS. ROMERO – P.LUIS ESPINAL , HERMANADOS EN EL COMPROMISO Y EN EL MARTIRIO

Queridos todos:

Hermosa nota de parangón entre nuestros dos mártires, San Romero de América
y nuestro propio mártir boliviano, que nos ha preparado P. Gregorio. Qué
lindo que vamos a tener nuestra Eucaristía de Miamsi Cb, recordando también
a estos modelos de cristianos

Un abrazo en el recuerdo,

Lucho
(Grupo Luis Espinal - Cochabamba. Bolivia)

MONS. ROMERO – P.LUIS ESPINAL

HERMANADOS EN EL COMPROMISO Y EN EL MARTIRIO

El mismo día en que enterrábamos a Lucho Espinal en hombros y olor de multitudes, asesinaban en San Salvador a Mons. Romero.

Romero-Espinal quedarán para siempre unidos en el registro glorioso de los que ofrendaron su vida en aras de la vida del pueblo.

No deja de sorprender que, no solamente los hermanó la sangre del martirio, sino toda una trayectoria de entrega por la liberación del pueblo: fueron similares las causas que motivaron sus martirios, las tenebrosas maquinaciones de sus asesinos, y los objetivos criminales de sus gobiernos dictatoriales… Por otro lado, si se analiza la personalidad de ambos, vemos que desde el punto de vista psicológico, eran como dos almas gemelas: ambos tímidos y sin embargo, valientes hasta la temeridad cuando se trataba de defender los derechos del pueblo; ambos humildes y, sin embargo, desafiantes y valientes frente a los poderosos; ambos alejados de toda militancia político-partidista, y sin embargo, acusados de políticos, de rojos, de comunistas; ambos buscando siempre el servicio, la liberación del pueblo, y, sin embargo, tratados de traidores y vendidos a movimientos subversivos; ambos profundamente religiosos, hombres de oración y de amor total a la Iglesia y sin embargo, mirados con recelo y hasta con rechazo por la Jerarquía....

Mons. Romero y Luis Espinal tienen, sorprendentemente, idéntica actitud ante un posible martirio: lo asumen con la naturalidad y con la convicción de ser una consecuencia lógica de sus vidas consagradas a la liberación del pueblo :

“Si me matan, dijo Mons. Romero, resucitaré en el pueblo salvadoreño. Un obispo morirá, pero la Iglesia de Dios, que es el pueblo, no perecerá jamás”.

Espinal escribió poco ante de su martirio: “Si nos toca dar la vida, lo haremos con la sencillez de quien cumple una tarea más…Somos antorchas que solo tienen razón de ser cuando se queman: es entonces cuando dan luz a los demás”

Místicos y Profetas los dos y, por eso mismo, ambos canonizados por el sentido y la vivencia evangélica de nuestro pueblo.

P. Gregorio Iriarte o.m.i.

Cochabamba, marzo 2008

Enviado por cor.chile el Jue, 2008-03-20 14:49. categories [ ]