A diez años de su asesinato, Monseñor Gerardi es memoria viva

A diez años de su asesinato
Monseñor Gerardi es memoria viva
Para una Guatemala distinta
“Mira yo hago nuevas todas las cosas” (Apocalipsis 21 ,5)

El próximo 26 de abril se cumplirán diez años del brutal asesinato de Monseñor Juan José Gerardi Conedera, obispo auxiliar de la arquidiócesis metropolitana de Guatemala y coordinador general de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala (ODHAG). También se cumplirán, el 24 de abril, diez años de la presentación pública del Informe Guatemala: Nunca Más, del Proyecto Interdiocesano para la Recuperación de la Memoria Histórica (REMHI), que registra y analiza los testimonios de miles de victimas y las atrocidades cometidas durante el conflicto armado interno (1962-1 996).

El asesinato de Monseñor Gerardi fue un duro golpe a las víctimas que narraron sus historias, a los equipos que trabajaron junto a él y ellas en la elaboración del Informe y a las organizaciones dedicadas a la búsqueda de la verdad y de la justicia. Duro golpe también a la Iglesia, que quedó privada de un buen pastor visionario, y al pueblo de Guatemala, que experimentó un retroceso más en la declarada paz firme y duradera y perdió a uno de sus más lúcidos artífices. Pero a pesar del terror que pretendieron sembrar sus asesinos, la memoria de Monseñor Gerardi permanece viva y su legado es retomado por muchas personas y grupos que continúan hoy su lucha contra la impunidad, condición indispensable para avanzar a la Guatemala distinta.

Para las organizaciones que conforman el Movimiento Monseñor Gerardi (MMG), la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala (ODHAG) y la Conferencia de Religiosos y Religiosas de Guatemala (CONFREGUA), éste ha sido uno de los principales objetivos de la celebración de este X Aniversario: mantener viva la memoria, no sc5lo de Gerardi sino también de las demás personas que tomaron TMel camino lleno de riesgosTM y ofrendaron su vida en la construcción de una sociedad más humana, más fraterna, más equitativa y más solidaria, El trabajo por hacer es mucho y hace falta el aporte de todos los sectores. Por esa razón, el Décimo Aniversario del Martirio de Monseñor Gerardi nos anima y compromete a trabajar, superando cansancios y frustraciones, en la búsqueda de la verdad, la justicia, la paz y la reconciliación.

En tal sentido, no podemos dejar de denunciar las condiciones de pobreza, de exclusión y de marginación que persisten en nuestra sociedad, Es de prever que la inminente recesión económica global provoque efectos graves, particularmente en los sectores más desposeldos y vulnerables. Si estuviera vivo monseñor Gerardi hoy, sin duda, pondría sus ojos en el sufrimiento y sus oídos en el clamor de las familias campesinas de Izabal y otros departamentos. Como él lo hubiera hecho, denunciamos a quienes las mantienen en la miseria y criminalizan su lucha, no sólo por sobrevivir sino por vivir plena y dignamente. Se les acusa de terroristas para justificar la represión, vieja respuesta a cualquier reivindicación popular. Qué rápido olvidan los gobernantes sus palabras pronunciadas en la euforia de triunfos electorales, cuando anunciaron que, ahora sí, llegó la hora en que cambiaría la suerte de los pobres y excluidos!

Es preocupante observar que las recién estrenadas autoridades de Gobierno no cuenten con un plan de trabajo integral ni con planes de corto y mediano plazo, para atender las necesidades más sentidas de la población como: la inseguridad, salarios que no guardan relación con el alto costo de la canasta básica, educación, salud, vivienda... Recordamos que estos factores fueron, junto a otros, las causas del inicio del enfrentamiento armado que duró 36 años y causó destrucción, dolor y muerte.

Problemas como el narcotráf,co, la criminalidad organizada y ‘común”, las ocupaciones de tierra por parte de un campesinado al borde de la inanición y de a desesperación y las amenazas y persecuciones de quienes trabajan por defender los derechos humanos, no son atendidos debidamente y las medidas, cuando no son erráticas son mprovisadas.
Nos solidarizamos con Monseñor Alvaro Ramazzini, obispo de San Marcos, nuevamente amenazado de muerte, y con quienes como él, ante el sufrimiento provocado a sus más pequeños hermanos y hermanas, asumen a actitud y la práctica del buen samaritano, para contribuir a su liberación y acompañarlos a la altura de su dignidad de hijas e hijos de Dios.

Nuestro país se desangra y padece las consecuencias de los problemas que son estructurales y de otros que se han enquistado en nuestra débil institucionalidad estatal como la violencia, la corrupción y el crimen organizado. Los actuales índices de violencia han superado los registrados durante la guerra. La falta de transparencia y de métodos de auditoria social genera dudas al momento de iniciar nuevos proyectos. Los supuestos vínculos de funcionarios de Gobierno y diputados con el crimen organizado provocan incertidumbre y desconfianza en las autoridades.

Hoy, a diez años del asesinato de Monseñor Gerardi y a diez años de la presentación del REMHI, hacemos un llamado para que todos y todas, sin distinción alguna, nos propongamos evitar que los hechos del pasado vuelvan a ocurrir y nos acerquemos a la otra Guatemala, soñada por monseñor Gerardi y hecha posible gracias a quienes lo relevan en la lucha sostenida por eliminar todo lo que hoy divide y lastima la dignidad de nuestro pueblo y por ensayar y hacer vida relaciones de respeto y trato igualitario entre hermanas y hermanos.

Guatemala, abril de 2008

Enviado por cor.chile el Lun, 2008-05-12 20:16. categories [ ]