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Día a día con Monseñor Romero. Libro II. Monseñor Romero - Hombre de Dios.- 23

Autor | Autores: 
Luis Van de Velde - Movimiento Ecuménico de CEBs en Mejicanos. Iniciativa ecuménica "Sentir con el Pueblo"

147.b. una redención integral.

Hoy nos habla de “un camino que arranca de la iniciativa de Dios, que se explica como una redención integral en medio de los hombres, pero que solamente la pueden recibir los sencillos, los humildes, no los sabios según el mundo.” 

Monseñor hace referencia a y aclara nuevamente que se trata de una salvación, redención integral, que abarca todos los aspectos de la vida (humana y de la naturaleza). No se trata de una salvación espiritual o para el más allá, sino en función de la vida del ahora y del aquí.  Aclara Monseñor que se trata de “una salvación integral abarcando también al cuerpo, las relaciones sociales del hombre (y de la mujer), por supuesto también su alma, su vida eterna, pero también la vida temporal.”  Parece que Monseñor Romero ha visto la desviación religiosa de limitar la salvación para cuestiones del alma, de la eternidad.   Por supuesto que conoce las tentaciones del uso de la religión en provecho propio.  No son pocos los pastores que predican salvación eterna para el alma, para garantizar poder aprovechar económicamente de los fieles, callándose de la explotación y la miseria humana.  

 

147.c. no todos reciben esa salvación de Dios.

Es la primera vez que leo esa frase de esa manera: “no todos reciben esa salvación de Dios”.   “no los sabios según el mundo”.  El Dios de Jesús ha “escondido la salvación a los soberbios, a esos sabios según el mundo, y las ha revelado a los humildes y a los sencillos”.  

En El Salvador encontramos a esos “sabios según el mundo”: los tanques de pensamiento, los centros de estudios de la empresa privada, los que publican con ganas sus teorías en los periódicos, los que escriben sus cartas, los que piensan que tienen la verdad en sus manos,….  Esos (falsos) profetas que responden a los intereses de los ídolos (es decir, los falsos dioses, los dioses de la muerte) del poder, de la riqueza, de la organización (entre otras, los partidos políticos).  Monseñor tiene el valor de dejar claro “no todos reciben esa salvación de Dios”.  El Dios de Jesús no cuenta con la sabiduría de la ANEP, ASI, ESEN, FUNDE, FEPADE, Paolo Leurs, ARENA,TCS, … y muchos otros de la misma categoría….  El Dios de Jesús cuenta con la sabiduría de los humildes, de los sencillos, de los empobrecidos, de los excluidos, de las víctimas.   Lastimosamente, esos sencillos no pocas veces prefieren escuchar las voces los profetas falsos (que los engañan con regalitos y promesas electorales) en vez de dejarse convocar por el Dios de la vida. 

 

148. Al Hijo no lo conoce nadie más que el Padre y aquel a quien el Padre se lo quiera revelar.

“En esto  conocemos que nos ha amado: en que, antes que nosotros lo amáramos, Él viene por nosotros y Cristo, en el Evangelio nos habló del misterio escondido”, nos dice Monseñor Romero.  La iniciativa viene de Dios.

Nos han enseñado que el primer mandamiento es amar a Dios.  Puede ser que me equivoque, pero creo que el primer mandamiento tendría que ser vivir de tal manera que experimentemos (que vivamos) el amor de Dios para con nosotros. Dios nos ha amado primero.   Pretender amar a Dios sin esa vivencia real y concreto que Dios nos ha amado primero y nos ama siempre, solo lleva a un auto engaño acerca de mi amor a Dios y por supuesto a una total negación del amor al prójimo (ni hablar del amor al enemigo). 

Dios ha enviado a Jesús, para que lo conociéramos a Él como Padre – Madre y para que supiéramos qué es realmente ser humano a imagen de Dios.  Pero ese conocimiento solo nos va a llegar, solo va a sonar, solo va a ser real, si logramos vivir (actuar) – a todo nivel  y en cada espacio – y experimentar la presencia amorosa de Dios que nos ha amado primero.  Creo que una de las grandes pruebas de fe es exactamente esto: vivir la realidad de la vida (a pesar de los ritos religiosos) con tanta prisa, con tanta preocupación, con tanta obsesión, con tantos vicios,… que ya no logramos sentir, ni vivir conscientemente como Dios nos ama.   Recordemos que antes de iniciar su camino hacia su asesinato, Jesús nos dijo y nos sigue diciendo: “Oren, para que no los venza la prueba” (Lc 22,46). 

 

149. Dichoso aquel que conoce a Cristo.

Conocer a Cristo no es ningún chiste, ninguna superficialidad, ninguna tradición.   Últimamente en las Iglesias estamos recordando que es más que necesario “regresar, retornar a Jesús”.  Todos los títulos (teológicos, cristológicos,..) que a lo largo de dos mil años las autoridades jerárquicas y teológicas han expresado para tratar de identificar a Jesús, más bien, hoy parecen oscurecer el acceso a Jesús, su vida, su camino, su opción, su práctica, su palabra de Vida, su presencia real de Dios, su modelo de humanidad.  

Quiero entender esa frase de Monseñor Romero “Dichoso aquel que conoce a Cristo” en el sentido de: dichoso aquella persona, aquella comunidad que hace todos los esfuerzos posibles por conocer de verdad la vida de Jesús, ese Jesús de quien los Evangelios dan el testimonio que es el Cristo, el Enviado de Dios.    Conocer a ese Jesús es a la vez conocer a Dios y conocer toda la potencialidad humana de nosotros/as mismos/as.   No basta arrodillarse ante el Cristo sacramentado para conocerlo y encontrarse con Él.   Las ciencias  relacionadas con la Biblia, con las escrituras nos ayudan.  Hoy contamos con bastantes aportes que abren puertas para conocer a ese Jesús de hace 2000 años.   Aprovechemos para “volver a Jesús”.

 

150- ¡Existe Dios!”

En esta reflexión Monseñor Romero hace referencia a “los rastros de Dios” en la naturaleza, las maravillas de la  naturaleza, ese orden, esa dinámica de vida.  Creo que podemos decir que la evolución de las ciencias nos hacen ver aun más las maravillas de la creación, tanto en el planeta tierra, en el sistema solar, en la vía láctea y mucho más allá, pero también en lo micro y lo nano, hasta en lo más pequeñito de lo que existe.   La ciencia no da y no puede dar respuesta si hay Dios o no.   Es desde los ojos de la fe, desde la admiración y el agradecimiento que nuestros ojos pueden abrirse para ver también la dimensión religiosa de la realidad.  La creación no es un momento dado en un pasado lejanísimo, sino un constante proceso de creación, de vida, donde nosotros, los seres humanos, podemos “rastrear el misterio divino”.  Escribo “podemos”. Nadie puede ser obligado a verlo.   La vida de los creyentes tendría que ser la invitación a “abrir los ojos”.

Pero Monseñor nos recuerda también que “Dios ha querido hablar como de amigo a amigo y nos ha dicho a los hombres que es posible entrar en contacto con El y participar de su felicidad divina y hacer renacer en el corazón del hombre la esperanza de otra vida, que ya se hace presente también como Reino de Dios en esta tierra”.   Creo que los humanos en el siglo XXI se hace cada vez más difícil encontrarse con ese “amigo” que quiere entrar en contacto con nosotros, que quiere hablarnos y nos convoca.    La agitación de la vida diaria (así como el tráfico en horas pico en la ciudad) nos hace sordos ante el Amigo que se nos acerca.   Las preocupaciones por la vida y la sobrevivencia diaria, y por supuesto tampoco hay que olvidar las preocupaciones de esa gente corrupta y violenta que no quieren tener los oídos abiertos.    En el silencio, en esa celdita de nuestra conciencia, ahí Dios nos está hablando….. Escuchemos. 

 

 151. Hay que sembrar fe en el pueblo.

Monseñor Romero está convencido que un pueblo con fe y esperanza en su corazón, ya es un pueblo libre.  Aclara que esto no es predicar un conformismo, sino que esta libertad da fuerza para “trabajar por ese reino de Dios de más justicia, de más amor entre los hombres” en una lucha que va más allá de las reivindicaciones de corto plazo.  A la vez da energías (que brotan del sentirse libre) para aguantar la lucha, también cuando “no lleguemos a mirar una liberación de orden social, político o económico”.  Monseñor tiene razón de avisarnos que las verdaderas  transformaciones estructurales (tan necesarias para arrancar de raíz las injusticias) son de largo plazo, no son para mañana.   Las promesas de gobiernos “de cambio” son electorales y crean espejismos en la cabeza del pueblo. Luego se frustran porque los grandes cambios aún no se están dando (por ejemplo porque la oposición política bloquea todo paso nuevo).

Monseñor nos pide “sembrar fe y esperanza” en el corazón del pueblo y así ya empezar a sentirse libre, libre para luchar, libre para desenmascarar promesas electorales, libre para confiar en la fidelidad de Dios en la historia de las y los pobres, libre para entender las limitaciones y los obstáculos de parte de poderes que responden a los intereses de la oligarquía o del imperio, ….  Ojalá que desde las comunidades cristianas podamos tener esa capacidad de sembrar fe y esperanza en nuestro pueblo. Si este pueblo se frustra, se desanima,… por la  tardanza de las grandes transformaciones, volverá a votar por las promesas engañosas de la oligarquía, preferirá ser esclavo y aguantar recibiendo migajas, en vez de ser libres para luchar. 

 

152. Sentir a Dios presente, que me lo ha enviado el Padre, que ha enviado a su Hijo, Palabra eterna.

Muchas veces, también en las Iglesias, nos olvidamos de que Jesús es el Enviado del Padre como “hombre enviado a los hombres, habla las palabras de Dios, realiza la obra de la salvación que el Padre le encargó”.   Con todo el proceso de olvidarnos de “Jesús histórico”, o podemos decir,  de Jesús como vivió realmente en su contexto histórico (en la medida que podemos saberlo), y el proceso de la sacralización de Cristo y de la  dogmatización (toda la enseñanza dogmática sobre Jesús en un lenguaje filosófico y teológico de hace muchos siglos, que hoy no entendemos), nos cuesta creer en lo fundamental.  Nos cuesta creer que en la vida histórica de Jesús, Dios mismo (el Padre) se dio a conocer, y dio a conocer las verdaderas potencialidades de la vida humana. Jesús con su vida (“presencia y manifestación, con sus palabras y obras, signos y milagros, sobre todo con su muerte y gloriosa resurrección”) nos dejó la verdadera imagen de Dios y la verdadera imagen del ser humano. 

Solamente volviendo a Jesús, retornando a ese Jesús y su vida (que gracias a la ciencia podemos conocer cada vez más y más), seremos capaces de redescubrir que Jesús ha sido “verdadero hombre” (la plenitud del ser humano) y “verdadero Dios” (haciendo presente el actuar y la vida  real de Dios).  Así como era Jesús, así es Dios y así podemos ser los humanos (creados a imagen de Dios).  

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